Carta al director
La vereda no se invade por gusto, se invade por falta de ciclovía
- Vivienda, ciudad e infraestructura
Señor Director:
Fernando Hormazábal Díaz tiene razón: hoy, en El Mercurio, describe veredas "invadidas por un enjambre de scooters". Camino esas mismas veredas y lo veo a diario. Pero el reclamo apunta al síntoma, no a la causa.
La Ley de Convivencia Vial (Ley 21.088) es clara: sin ciclovía, el scooter debe usar la calzada, igual que una bicicleta. La vereda es la excepción, no la regla. El problema es que Chile tiene apenas 9,4 km de ciclovía por cada 100.000 habitantes, según el estudio de Corporación Ciudades con datos del MTT y el INE, muy lejos de referentes como Ámsterdam. Sin ciclovía, la alternativa legal es compartir la calzada con autos a 60 km/h. Pocos se atreven.
Multar ayuda poco si la opción segura no existe. En Las Condes ya se cursan partes de hasta 195 mil pesos, pero el usuario multado y el peatón invadido pierden por la misma causa: la ciclovía que nunca se construyó.
El scooter no elige la vereda por comodidad. La elige porque el Estado nunca terminó su tarea.