Carta al director
La democracia no le debe nada al fujimorismo
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Señor Director:
Los abogados de Roberto Sánchez reconocieron ante los magistrados del Jurado Nacional de Elecciones que no contaban con pruebas del fraude que denunciaban. Las misiones de la OEA y la Unión Europea, con más de 580 observadores desplegados en todo Perú, no encontraron irregularidades que permitan sostener manipulación. Keiko Fujimori ganó.
El fujimorismo tiene un historial que ningún demócrata debería olvidar: Alberto Fujimori fue condenado por crímenes de lesa humanidad por las masacres de Barrios Altos y La Cantuta, 25 personas ejecutadas a sangre fría por el Grupo Colina, ninguna de ellas con vínculo probado con Sendero Luminoso. Eso es real y pesa.
¿Por qué importa la distinción? Porque las instituciones que condenaron a Alberto Fujimori son exactamente las que Sánchez debilita hoy al rechazar sin pruebas un resultado certificado. Reclamar fraude donde no lo hay no protege a las víctimas de Barrios Altos; solo le entrega a Fujimori la narrativa de perseguida y vacía las urnas de legitimidad para cuando alguien las necesite.
La democracia no le debe nada al fujimorismo. Sí le debe coherencia a sí misma.