Carta al director
El agua antes que el metal
- Ciencia, medio ambiente y educación
Señor Director:
El 7 de julio, según confirmó el gobierno, Chile reactiva en Buenos Aires el tratado minero de 1997 con Argentina, que deja operar la alta cordillera como si fuera un solo territorio. Se hace en medio de una discusión que Chile arrastra hace quince años sin resolver: cómo proteger los glaciares.
La Sociedad Nacional de Minería le pidió al Senado que cada proyecto se evalúe "caso a caso" y no con prohibiciones generales. Suena razonable. Pero un sistema hidrológico no se valida mirando un caso a la vez. Los glaciares rocosos, invisibles bajo tierra, llegaron a aportar hasta el 70% del caudal de los ríos del norte y centro del país durante la megasequía. Esa función no se ve en un año normal. Aparece justo cuando ya no queda margen para corregir el error.
Barrick Gold ya hizo el experimento. Su proyecto Pascua Lama redujo en más de 90% los glaciares Toro I, Toro II y Esperanza antes de que la Corte Suprema ordenara cerrarlo. Ahora tiene autorización para sondear en la misma zona.
Una mina se puede volver a abrir. Un glaciar, no.