Carta al director
Las cifras y el dolor
- Economía y fiscalidad
Señor Director:
A la 1 AM del martes 23 de junio, en la Ruta 5 Sur, sector Catemito, San Bernardo, una banda de seis personas con armas blancas interceptó un vehículo familiar. El niño de 12 años que iba adentro no alcanzó a salir: quedó atrapado por el cinturón de seguridad y fue arrastrado por kilómetros. Murió.
Ese mismo día, el Presidente Kast declaró: "Las cifras han mejorado en temas de homicidios, de portonazos, de persecución, de la acción penal, pero no hay cifra que supla el dolor de una familia." Tiene razón en las dos partes. El robo violento de vehículos bajó 18,3% en el primer trimestre de 2026, según la Subsecretaría de Prevención del Delito. La baja es real.
El problema es que las bandas no desaparecen cuando baja el promedio nacional. Se desplazan. La PDI lo documenta: cuando mejoran los números en La Florida o en Macul, suben en San Bernardo, que ya en 2024 era la segunda comuna con más encerronas de la Región Metropolitana, con 756 casos. La misma noche que murió el niño, la misma banda cometió otros cuatro delitos en el sector.
¿La cifra que mejoró? El promedio de alguien. No el de este niño.
El propio Kast lo dijo: "Nuestras políticas públicas han llegado tarde." Para este niño, demasiado tarde.